Notas | ¿Sociales por naturaleza?

¿Sociales por naturaleza?

La socialización es el proceso mediante el cual un individuo aprende a reconocer y relacionarse con sus compañeros sociales. Este aprendizaje ocurre durante una ventana temporal clave llamada período de socialización, en la que las experiencias deben ser positivas, suficientes y bien guiadas.

Durante esta etapa, los individuos son especialmente receptivos a aprender quiénes son sus congéneres y cómo interactuar con ellos. Su duración varía según la especie: en perros, va aproximadamente desde la tercera hasta la duodécima semana de vida; en gatos, es aún más breve, entre la segunda o tercera y la séptima semana (1). Esta duración es aproximada, ya que la apertura y el cierre de esta ventana temporal depende a su vez de dos factores. Por un lado, debe existir una madurez sensorial y motora que permita explorar el entorno e interactuar con otros individuos. Por otro, se hipotetiza que el cierre del período de socialización ocurre cuando se completa la maduración de las estructuras cerebrales que regulan la respuesta de miedo (2).

Para contextualizar un poco, a esta altura del desarrollo ya han ocurrido otros aprendizajes sensibles e importantes, como el reconocimiento de la propia especie o la inhibición de la mordida. Cada uno es fundamental para sentar las bases de un adulto sano. Pero el período de socialización se destaca por su enorme influencia en la construcción de relaciones sanas con el entorno y los otros seres vivos. Y es justamente sobre este período que vamos a profundizar.

Cachorros y gatitos: historias distintas, necesidades distintas

En el caso de los gatitos, la exposición temprana a personas y situaciones positivas es crucial. Su período de socialización es muy breve y, a diferencia de los perros, provienen de una historia de domesticación más reciente y menos influenciada por la selección funcional. Además, ellos son animales sociales facultativos, lo que significa que pueden adaptarse a la vida en grupo, pero no la requieren (3).

Los perros, en cambio, tienen una larga historia de domesticación junto al ser humano, con una selección orientada a la cooperación entre ambas especies. Encima, son animales gregarios o sociales obligados, lo que implica una predisposición más marcada a formar vínculos. Sin embargo, esa predisposición genética no es suficiente por sí sola: requiere experiencias tempranas positivas que les enseñen quiénes son sus compañeros sociales (4).

Por ejemplo, los perros protectores de ganado ovino se socializan con ovejas, además de con personas. Esto hace que las identifiquen como sus compañeras sociales a lo largo de la vida.

Y ahora, un dilema.

Justo cuando estos animales están más necesitados de estímulos sociales positivos… su sistema inmunológico está en uno de sus momentos más frágiles. 

Los animales en su primera infancia tienen la protección pasiva que proviene de los anticuerpos maternos. Estos son transferidos a través del calostro durante la lactancia y aunque brindan una protección inicial, también interfieren con la efectividad de las vacunas. Hacia las 8-12 semanas, estos anticuerpos comienzan a disminuir, permitiendo que la vacunación comience a generar una respuesta inmunitaria propia, especialmente con el refuerzo de la semana 16. El período intermedio se conoce como la “ventana de susceptibilidad”: un momento crítico donde los cachorros y gatitos son vulnerables a enfermedades infecciosas, pero aún no tienen inmunidad activa suficiente (5). A esto se suman otros factores: la carga de parásitos intestinales, pulgas o garrapatas puede afectar aún más su sistema inmune. 

Algunos individuos pueden haber recibido más o menos anticuerpos maternos, lo que genera diferencias en la respuesta a las vacunas. Por esta razón, las pautas de vacunación actuales recomiendan administrar múltiples dosis de vacunas entre las 6 y las 16 semanas aproximadamente, cada 2 a 4 semanas, para cubrir lo mejor posible esa ventana de susceptibilidad (5).

El esquema de vacunación también va a depender del punto de partida del cachorro o gatito: de su origen, del estado de salud de la mamá, de su estado de salud actual, de las enfermedades prevalentes en la región donde vive, etc. Cuándo comenzar con la inmunización activa (las vacunas) y cuántas dosis dar es una decisión del profesional veterinario.

Gráfico adaptado de las “Pautas para la vacunación de perros y gatos” de la Asociación Mundial de Veterinarios de  Pequeños Animales (5) – Los anticuerpos de origen materno (línea azul) son aquellos que cachorros y gatitos adquieren a través del calostro durante la lactancia. Durante la vacunación (dosis representadas con jeringas) los anticuerpos maternos interfieren con el desarrollo de una respuesta inmune completa. Entre las 8 y las 12 semanas, los anticuerpos maternos caen lo suficiente como para que el refuerzo de la semana 16 estimule anticuerpos propios en el cachorro (línea celeste). El rectángulo sombreado en rojo representa la “ventana (o período) de susceptibilidad” de este cachorro, durante el cual es susceptible a enfermedades infecciosas. El rectángulo sombreado en gris representa el período de socialización de un cachorro de perro (semanas 3 a 12). Esa ventana en gatos es más acotada (semanas 2 a 7).

¿Y entonces? Salud completa: inmunidad + socialización

Hasta no hace mucho, la recomendación oficial era no sacar a pasear a los cachorros hasta completar el plan de vacunación. Sin embargo, si sostenemos esta práctica, los animales pasan su período crítico de socialización completamente aislados. Por otro lado, si ignoramos el riesgo, podríamos exponerlos a enfermedades graves que están presentes en nuestro medio, como el parvovirus o el moquillo. Entonces, ¿cómo encontramos un equilibrio?

No hay una fórmula mágica que funcione para todos. Cada cachorro o gatito tiene su propio contexto y nivel de vulnerabilidad. Por eso, este momento requiere un enfoque algo artesanal y un trabajo en equipo entre la familia humana y el/la veterinario/a de cabecera. Lo importante es comprender que tanto la competencia inmunológica como la social son esenciales para una vida adulta saludable y equilibrada. Por lo tanto, la propuesta es encarar una socialización en condiciones controladas, con animales sanos y en entornos higiénicamente seguros, para reducir al mínimo la exposición a patógenos (5).

Aquí van algunas ideas para considerar en este momento crítico:

  • Familiarizar progresivamente a elementos del paseo: arnés, correa, collar.
  • Recibir visitas en casa de personas respetuosas, sin multitudes ni ruidos intensos.
  • Realizar paseos cortos “a upa” para que el cachorro huela, oiga y observe el mundo sin exponerse directamente.
  • Coordinar encuentros con perros adultos sociables, completamente vacunados y sanos.
  • Evitar los ambientes potencialmente contaminados (plazas, veredas muy transitadas, caniles) hasta completar el esquema de vacunación.

Es frecuente que al hablar de salud, pensemos sólo en vacunas o tratamientos. Pero si queremos verdaderamente favorecer el bienestar de los animales que cuidamos, tenemos que ampliar la mirada. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (6). Aplicar esta definición a perros y gatos nos permite acompañarlos durante sus primeras semanas de vida con decisiones informadas, respetuosas y amorosas. Esto no solo fortalece su sistema inmune, sino también su confianza en el mundo y en quienes lo habitan.

Referencias:

1- Landsberg, G., Hunthausen, W., & Ackerman, L. (2012). Behavior problems of the dog and cat. Elsevier Health Sciences.

2- Amat, M., Camps, T., Le Brech, S., & Tejedor, S. (2016). Manual práctico de etología clínica en el perro. Barcelona: Multimédica Ediciones Veterinarias.

3- Pongrácz, P., & Lugosi, C. A. (2024). Predator for hire: the curious case of man’s best independent friend, the cat. Applied Animal Behaviour Science, 271, 106168. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106168 

4- Udell, M. A., Dorey, N. R., & Wynne, C. D. (2010). What did domestication do to dogs? A new account of dogs’ sensitivity to human actions. Biological reviews, 85(2), 327-345. https://doi.org/10.1111/j.1469-185X.2009.00104.x 

5- Asociación Mundial de Veterinarios de  Pequeños Animales (WSAVA), Pautas para la vacunación de perros y gatos (2024). Recuperado de: https://wsava.org/wp-content/uploads/2024/05/ESP.-J-of-Small-Animal-Practice-2024-Squires-2024-guidelines-for-the-vaccination-of-dogs-and-cats-compiled-by-the.pdf 

6- Organización Mundial de la Salud (OMS), Constitución. Recuperada de: https://www.who.int/es/about/governance/constitution 

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